“Cuando yo quiero un café tengo que bajar al pozo al baldear agua, previamente tuve que cortar leña y almacenarla para preparar fuego. Muelo el grano de café, pongo a hervir agua en la cafetera… Entonces me subo a la torre del castillo donde vivo y me sirvo mi café. Allí, viendo el valle a la izquierda, la yerma floresta a la derecha, el río, las aves cantando, luces violáceas en el horizonte, con un libro… ¡ese café sabe diferente!
Así conocí a fray Philippe, narrando su experiencia en Europa. Con este relato me enseñó a conceptuar que la forma en que disfrutamos y llenamos de experiencias estéticas y sensibles nuestras vidas, hacen la espiritualidad. Para mis queridos amigos no creyentes, el buen Dostoievski lo dice genial: la belleza salvará al mundo.
Hoy entiendo que cada persona tiene que procesar el trabajo, la pareja, los dineros, los hijos, nuestros padres y hermanos, los vecinos, las y los amigos, las vacaciones, espacios personales para nutrirse y relajarnos, la vejez… En mi caso la reciente partida de mi padre… ¡Son muchos aspectos por trabajar!
¿Y si la forma en que manejamos todos los aspectos de nuestra vida, asemeja al modo de preparar café?
Actualmente, yo uso granos de café. ¡Me encanta molerlo yo! Y me gusta tueste medio, por cierto. ¡Pero ojo! Los expertos dicen que, según el método de extracción del café, corresponde la molienda, de manera que si se usa prensa francesa es molienda gruesa, si se va a usar cafetera va molienda fina… Y cada método tiene sus asegunes, por ejemplo, en prensa francesa primero el agua se calienta hasta que empiece a hervir y se vierte un poco en la prensa francesa para calentar el vidrio y también en la taza… En fin, cada proceso tiene su método y usos de agua, características de molienda… ¡Y falta la ratio! 1:15 (1 gramo de café por 15 ml de agua), ajustando según la intensidad deseada (más agua para un sabor más suave, menos para uno más fuerte). Para métodos filtrados, ratios como 1:16 son comunes…
Claro, hacer entonces un café lleva su tiempo. Aún sin cortar leña o sin ir a baldear agua — como el buen fraile me enseñó el concepto de vivir en la belleza de la vida—, si nos dedicamos a disfrutar la vida, ello toma su tiempo. Requiere disciplina, método, hacer prácticas, hacerse de herramientas, y repetir, variar, buscar el mejor sabor, textura, temperatura, acidez ¡y aromas!, ¡qué delicioso sabe un café así!
Dicho de otro modo, el café, vivido como espiritualidad implica dedicarnos a ello.
Como ya dije, mi padre, don Fernando Herrera Contreras ha partido. Ahora está con Conchita, mi madre. Yo elijo pensarlo así.
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| Mis padres, Fernando y Conchita |
Estos han sido días muy intensos, de sentir, llorar, soltar, sufrir, deprimirse, recordar, sonreír con puntadas que no han faltado y alegrado los días llenos de cuidados paliativos… Me he aislado, a vivir en silencio y en la quietud de la casa, que de pronto se ha vuelto grande, vacía, silenciosa, melancólica… Mis esfuerzos buscan hacer habitable este nuevo espacio con decisiones y acciones que corresponden a la nueva etapa de vida que ahora toca…
Pienso que los duelos son como los granos de café. Hay que recordar, aceptar el dolor, la tristeza, la casa, las pérdidas, las y los amigos y familia que se han vuelto maravillosos con sus mensajes, llamadas y visitas. ¡Gracias!
Las vivencias que cada uno vive en un duelo son como muchos granos de café, que hay que moler, procesar, pasar por filtros, preparar con método, mesura y precisión, para degustar los días que siguen a la perdida con los ingredientes que nos da la vida.
Entiendo hoy que los duelos nos invitan a sentir. Sólo con la belleza de la vida podemos mantenernos de pie quienes perdemos a nuestros seres queridos. Doblar sus ropas, donarlas, ordenar la casa, poner asuntos pendientes en orden, aceptar el dolor y acoger lo que nuestro cuerpo pide a cada momento… Todo se puede volver como parte de la preparación de un rico café, personalizado en sabores, ritmos, respuestas, soluciones… Acoger el duelo, abrazar el dolor y dejarse atravesar por este, equivale a disfrutar la vida.
Feliz Navidad

